Casa 4H

Ubicación: Costa Esmeralda, Provincia de Buenos Aires, Argentina

Proyecto y dirección: Arq. María Victoria Besonías, Arq. Guillermo de Almeida

Colaboradores: Arq. Micaela Salibe,  Arq. Gisela Giovanetti, Hernán de Almeida

Superficie del terreno:  1124m2

Superficie construida:  511m2

Año de construcción: 2024

Ejecución: Desur Constructora

Fotos: Hernán de Almeida

MEMORIA
La Casa 4H se implanta en Costa Esmeralda, un enclave sobre los médanos de la costa bonaerense donde conviven pastizales autóctonos con una forestación joven de acacias y pinos marítimos. El terreno, ubicado en una zona cercana al mar pero sin vistas directas al mismo, encuentra su mayor potencial en una profusa arboleda preexistente de pinos. La arquitectura asume aquí el rol de mediadora, integrando el paisaje como el corazón de la experiencia de habitar.
El proyecto responde al desafío de una vivienda de veraneo para una familia con cuatro hijos pequeños, anticipando una intensa vida social a futuro sin resignar la independencia de cada integrante. Bajo esta premisa, el programa se organiza en dos plantas alrededor de un patio central que preserva la vegetación original. Este vacío permite que las actividades de la planta baja disfruten de una expansión protegida bajo la arboleda, mientras que los espacios del nivel superior gozan de una presencia constante del paisaje en un entorno de absoluta intimidad.
Se optó por el hormigón visto como material protagonista, logrando una síntesis formal que permite resolver grandes aberturas sin apoyos intermedios. Esta decisión no solo responde a una ética de honestidad material, sino que garantiza una continuidad visual ininterrumpida. Al utilizar un material único, la arquitectura actúa como un marco neutro que captura y destaca la naturaleza, diluyendo el límite entre el refugio construido y el exterior.
La simplicidad volumétrica del conjunto se dinamiza a través de dos recursos precisos. El primero es una pérgola de hormigón sobre la doble altura del acceso; sus sombras cambiantes introducen distorsiones en la ortogonalidad de los espacios, dando movimiento a la obra. El segundo recurso consiste en un emparrillado de vigas proyectadas delante de las dos fachadas principales que, al estar separadas del plano de cerramiento, controlan la incidencia de la luz solar y permiten la entrada de luz cenital. El resultado es una percepción múltiple de los espacios que se transforman continuamente según el recorrido del sol, convirtiendo a la luz en un material de construcción más.

Casa 4H

Ubicación: Costa Esmeralda, Provincia de Buenos Aires, Argentina

Proyecto y dirección: Arq. María Victoria Besonías, Arq. Guillermo de Almeida

Colaboradores: Arq. Micaela Salibe,  Arq. Gisela Giovanetti, Hernán de Almeida

Superficie del terreno:  1124m2

Superficie construida:  511m2

Año de construcción: 2024

Ejecución: Desur Constructora

Fotos: Hernán de Almeida

MEMORIA
La Casa 4H se implanta en Costa Esmeralda, un enclave sobre los médanos de la costa bonaerense donde conviven pastizales autóctonos con una forestación joven de acacias y pinos marítimos. El terreno, ubicado en una zona cercana al mar pero sin vistas directas al mismo, encuentra su mayor potencial en una profusa arboleda preexistente de pinos. La arquitectura asume aquí el rol de mediadora, integrando el paisaje como el corazón de la experiencia de habitar.
El proyecto responde al desafío de una vivienda de veraneo para una familia con cuatro hijos pequeños, anticipando una intensa vida social a futuro sin resignar la independencia de cada integrante. Bajo esta premisa, el programa se organiza en dos plantas alrededor de un patio central que preserva la vegetación original. Este vacío permite que las actividades de la planta baja disfruten de una expansión protegida bajo la arboleda, mientras que los espacios del nivel superior gozan de una presencia constante del paisaje en un entorno de absoluta intimidad.
Se optó por el hormigón visto como material protagonista, logrando una síntesis formal que permite resolver grandes aberturas sin apoyos intermedios. Esta decisión no solo responde a una ética de honestidad material, sino que garantiza una continuidad visual ininterrumpida. Al utilizar un material único, la arquitectura actúa como un marco neutro que captura y destaca la naturaleza, diluyendo el límite entre el refugio construido y el exterior.
La simplicidad volumétrica del conjunto se dinamiza a través de dos recursos precisos. El primero es una pérgola de hormigón sobre la doble altura del acceso; sus sombras cambiantes introducen distorsiones en la ortogonalidad de los espacios, dando movimiento a la obra. El segundo recurso consiste en un emparrillado de vigas proyectadas delante de las dos fachadas principales que, al estar separadas del plano de cerramiento, controlan la incidencia de la luz solar y permiten la entrada de luz cenital. El resultado es una percepción múltiple de los espacios que se transforman continuamente según el recorrido del sol, convirtiendo a la luz en un material de construcción más.