Casa Leloir
Ubicación: Parque Leloir, Ituzaingó, Prov. de Buenos Aires, Argentina
Proyecto y Dirección de obra: Arq. María Victoria Besonías, Arq. Guillermo de Almeida
Colaboradores: Arq. Micaela Salibe, Arq. Candela Barrios, Hernán de Almeida
Superficie del terreno: 2072m2
Superficie construida: 422m2
Año de construcción: 2025
Ejecución: Constructora Pilotis SRL
Paisajismo: Vanina Prior
Fotos: Hernán de Almeida
MEMORIA
Arq. María Victoria Besonías
El contexto y la implantación
La obra se ubica en Parque Leloir, un enclave residencial en el oeste del Conurbano Bonaerense definido por su densidad arbórea, sus calles sinuosas y una escala urbana de baja densidad. A diferencia del tejido circundante, el lote a intervenir carecía de un arbolado preexistente significativo. Esta particularidad orientó el proyecto hacia una lógica de arquitectura abierta, concebida para ser completada con una propuesta paisajística integral.
La búsqueda material y formal
Se optó por el hormigón visto como material protagonista, buscando una síntesis formal que permitiera grandes aberturas sin apoyos intermedios. Esta decisión estructural no solo responde a una ética de honestidad material, sino que garantiza una continuidad visual ininterrumpida. El hormigón actúa como un marco atemporal que captura y destaca la naturaleza, diluyendo el límite entre el refugio construido y el exterior.
El programa: intimidad y encuentro
El encargo planteaba el desafío de resolver una vivienda que albergara la intensa actividad social de una familia con tres hijos adolescentes, garantizando al mismo tiempo la independencia de cada integrante. Bajo esta premisa, la propuesta se desarrolla mayoritariamente en planta baja, asegurando el contacto directo de todos los ambientes con los jardines. El programa se organiza en dos alas que abrazan el terreno, separando el área social del sector privado de los hijos mediante desniveles y patios verdes.
Recorridos y espacialidad
El ingreso se produce en un sector estrecho del lote a través de un portal de acceso. Una estructura ligera de hormigón define el área de estacionamiento, punto a partir del cual el recorrido se bifurca: una senda peatonal que atraviesa jardines y un estanque hacia la entrada principal, y una rampa vehicular que conduce al acceso de servicio.
El acceso principal, jerarquizado por una pérgola y un jardín, introduce al área social. El estar se abre simultáneamente hacia los jardines del frente a través de una pérgola de hormigón que tamiza la luz y hacia una galería posterior con vistas a la piscina y al paisaje proyectado. Hacia el lateral izquierdo se ubica la escalera de acceso a la planta alta y el ala de los hijos organizada en tres dormitorios con baños privados.
En el sector opuesto, y mediante un desnivel de tres escalones que permite una perspectiva elevada sobre la piscina y el terreno, se despliega el resto del programa: escritorio, comedor principal con expansión propia, y una cocina con barra integrada y conexión con el acceso de servicio. Esta última se vincula físicamente con el sector de parrilla a través de una continuidad de pérgolas que organizan el espacio exterior.
Este sistema de recorridos culmina en el ascenso hacia la suite principal. Ubicada en la planta alta como un prisma independiente, este nivel se configura como un volumen con frente totalmente vidriado, protegido de la mirada pública por un jardín elevado que actúa como fuelle visual. En contraste, su fachada oeste se resuelve como un muro ciego, aislado térmicamente y revestido en madera, reforzando su carácter de refugio hermético y privado.
Simbiosis entre arquitectura y paisaje
En esta obra, la arquitectura y el paisaje proyectado se funden. El proyecto no se entiende como un objeto autónomo, sino como un sistema de mediaciones donde el verde no es un ornamento, sino un elemento estructural que termina de construir la atmósfera del habitar. Las pérgolas, los jardines en altura y los espejos de agua interactúan con la solidez del hormigón, logrando que la vivienda se complete y cobre sentido sólo a través de su íntima relación con el entorno creado.
Casa Leloir
Ubicación: Parque Leloir, Ituzaingó, Prov. de Buenos Aires, Argentina
Proyecto y Dirección de obra: Arq. María Victoria Besonías, Arq. Guillermo de Almeida
Colaboradores: Arq. Micaela Salibe, Arq. Candela Barrios, Hernán de Almeida
Superficie del terreno: 2072m2
Superficie construida: 422m2
Año de construcción: 2025
Ejecución: Constructora Pilotis SRL
Paisajismo: Vanina Prior
Fotos: Hernán de Almeida
MEMORIA
Arq. María Victoria Besonías
El contexto y la implantación
La obra se ubica en Parque Leloir, un enclave residencial en el oeste del Conurbano Bonaerense definido por su densidad arbórea, sus calles sinuosas y una escala urbana de baja densidad. A diferencia del tejido circundante, el lote a intervenir carecía de un arbolado preexistente significativo. Esta particularidad orientó el proyecto hacia una lógica de arquitectura abierta, concebida para ser completada con una propuesta paisajística integral.
La búsqueda material y formal
Se optó por el hormigón visto como material protagonista, buscando una síntesis formal que permitiera grandes aberturas sin apoyos intermedios. Esta decisión estructural no solo responde a una ética de honestidad material, sino que garantiza una continuidad visual ininterrumpida. El hormigón actúa como un marco atemporal que captura y destaca la naturaleza, diluyendo el límite entre el refugio construido y el exterior.
El programa: intimidad y encuentro
El encargo planteaba el desafío de resolver una vivienda que albergara la intensa actividad social de una familia con tres hijos adolescentes, garantizando al mismo tiempo la independencia de cada integrante. Bajo esta premisa, la propuesta se desarrolla mayoritariamente en planta baja, asegurando el contacto directo de todos los ambientes con los jardines. El programa se organiza en dos alas que abrazan el terreno, separando el área social del sector privado de los hijos mediante desniveles y patios verdes.
Recorridos y espacialidad
El ingreso se produce en un sector estrecho del lote a través de un portal de acceso. Una estructura ligera de hormigón define el área de estacionamiento, punto a partir del cual el recorrido se bifurca: una senda peatonal que atraviesa jardines y un estanque hacia la entrada principal, y una rampa vehicular que conduce al acceso de servicio.
El acceso principal, jerarquizado por una pérgola y un jardín, introduce al área social. El estar se abre simultáneamente hacia los jardines del frente a través de una pérgola de hormigón que tamiza la luz y hacia una galería posterior con vistas a la piscina y al paisaje proyectado. Hacia el lateral izquierdo se ubica la escalera de acceso a la planta alta y el ala de los hijos organizada en tres dormitorios con baños privados.
En el sector opuesto, y mediante un desnivel de tres escalones que permite una perspectiva elevada sobre la piscina y el terreno, se despliega el resto del programa: escritorio, comedor principal con expansión propia, y una cocina con barra integrada y conexión con el acceso de servicio. Esta última se vincula físicamente con el sector de parrilla a través de una continuidad de pérgolas que organizan el espacio exterior.
Este sistema de recorridos culmina en el ascenso hacia la suite principal. Ubicada en la planta alta como un prisma independiente, este nivel se configura como un volumen con frente totalmente vidriado, protegido de la mirada pública por un jardín elevado que actúa como fuelle visual. En contraste, su fachada oeste se resuelve como un muro ciego, aislado térmicamente y revestido en madera, reforzando su carácter de refugio hermético y privado.
Simbiosis entre arquitectura y paisaje
En esta obra, la arquitectura y el paisaje proyectado se funden. El proyecto no se entiende como un objeto autónomo, sino como un sistema de mediaciones donde el verde no es un ornamento, sino un elemento estructural que termina de construir la atmósfera del habitar. Las pérgolas, los jardines en altura y los espejos de agua interactúan con la solidez del hormigón, logrando que la vivienda se complete y cobre sentido sólo a través de su íntima relación con el entorno creado.